Dedicatoria

A mis sobretodo amigos
Carmen y Hugo
A Maximiliano del Campo
A Jaime Márquez
A Tulio Campos
A Wilber Zamora
A Julio Acosta
A Laura y a Efraín

Erosión

I

El aire se ha amamantado del silencio
y el gozo de reconocer esa sonrisa
frente a mí me guarda
acobijado
por mi breve locura.

Acariciar tu cuello y luego callar
pegar una mirada alrededor
y saber que no es extraño
me hace saborear
el hálito de amor tranquilo.

II

No quiero invadir tu vida,
quiero pasar por ella
como pasa la brisa
por encima del agua quieta...
... sin despertarla

Si sientes mi paso
viviré feliz con la belleza
de tus ondas reflejadas al Sol
Y seguiré tu cauce con los ojos
No quiero frenar tu vida
solo cruzarla muchas veces

como los pastores
cruzan caminos
subiendo las cumbres.

III

Duerme con la mano abierta
independientemente de tus raíces,
atrévete a volar secretamente
nadando sobre nubes escarlata
a riesgo de absorber ese color.

Fugazmente, asusta un par de grillos,
locamente cruza un campanario,
observa la ciudad dormida y
rastrea el camino de las aves
enfrentando los cables de luz
sobre las azoteas.

Abre los brazos, cánsate,
y quete duelan las alas,
luego goza planeando sobre el mar,
ligeramente mójate los dedos
o juega con los lobos marinos...
no te vas a arrepentir al despertar.

Hexágono

I

Estoy entre las piedras
caidas de un muro
y veo el Sol
Veo cómo la tranquilidad
se oculta tras las nubes
de polvo.

Y estoy echado
entre tierras de todo tipo
y me siento bien
aquí cansado.

Veo el polvo que me asfixia
y siento cómo mi lengua
se hace dura
como cuando dejé de besar.

La arena se ha extraviado en mis orejas
y tengo ganas de no limpiarla
de convertirme en tierra
con las piedras duras.

II

Yo no pienso quedarme aquí
pienso en otro tipo de tierras;
sueño con bosques y flores serenas
siento el aroma sincero del alhelí.

Las ventanas negras se han abierto,
las cartas de mi hermana han suspirado,
me han inflado las fosas
me han hecho sentir el aire del desierto.

La felicidad tiene algo que ver
con el viento fuerte
con pulverizar gotas de muerte.

He vuelto a sentir la cama de mis padres.

III

Al tiempo se le ha ocurrido pasar
y no ha vuelto
Las esquinas se han doblado y
de viejas no han podido enderezarse.
Cuánto falta todavía por mirar
y ya me he sorprendido
de ver cadáveres de luz
por ahí tendidos.

Como si el mundo se muriera
por tener oscuridad
estando tan oscuro.
He pasado por el miedo a ser de luz,
a despertar con una flecha
de sombra, atravesado.

IV

Me he dormido sin frontera ya
tres noches,
pujando por despertar
sin tanto vidrio

entre mi cara y el Sol,
con más nubes de color.
Cuatro días de viejo
tiene ya mi reloj.

V

El mundo ha despertado bailando,
la mano de mi padre
y el grito de mi madre,
el susto de mi hermano
y el sueño de mi hermana,
los bostezos y la leche caliente
de un domingo viviente,
como Dios, así de fuerte.
Cómo nos une en la mañana
la vida del mundo.

VI

Quién quiere dejar de ser poeta,
quién ha dicho nunca escribiré.
Si alguien ha querido hacer
creer que no escribe,
¿quién puede jurar su no a los versos?

¿Acaso los han visto todo el día?
Las horas del soñar no los han visto.

Todo el verdor se ha puesto de blanco
y ha guardado en sus cristales
bibliotecas.

Poesía urbana

Supuestamente los estilos han cambiado
los tobillos nunca han estado tan sensuales
y el rumor que se hace al caminar
socava profundamente las tristezas.

Los atrevidos suspiros se han soltado,
se han deslizado por las avenidas
y gozando el carnaval de zapatos
murieron deglutidos por la risa.

Tres horas han pasado ya los trenes
ausentándose por siempre de las luces,
reduciéndose, doblándose, culebreando,
van buscando darse besos en la cola.

La madera está de noche, como luz;
ténue, simple y convincente,
iluminada con bebidas sangrantes
de guerra de ciencia fresca.

Cuatrocientos ocho camisas
van tosiendo por las calles
y los cuellos almidonados
nerviosos pero firmes las acompañan.

Suenan como locas las sirenas
los pensamientos frescos
pero su sonido se oculta
detrás de los pistones golpeteantes.

Acomplejada cruza la avenida
a toda la gente
pesada como una serpiente anciana
sufriendo cada sobresalto asfáltico.

Tejiéndose los cables se trenzan
curtiéndose al calor de la basura
los muros de elegancia antigua
se han podrido por la sed.

Millones de ancianitas
caminan sonámbulas por su futuro
(construido con peinetas de carey)
ahora oliendo a rosarios.

Es persistente el goteo contínuo
de las cañerías infinitas
que van abriendo forados
para que respiren los viejos mamuts.

El aire blanquecino de
las flores ordinarias
perfuma el parque de tristeza
acobardando el humo feliz de los cigarros.

Camina el vaivén trémulo
con la expresión ausente
se aviva y sorprende
como un aullido sordo carcome el esternón.

Crónica del bostezo

Alguien ha abierto la ventana
y he sentido cómo he perdido
el color de mi bostezo.
Calmado he vuelto a cerrar los ojos
y he soñado rápidamente la certeza.

Frotándome los sueños
me han sobrado las pestañas
y como un austero fin
ha sonado haciendo luz una garza solitaria.

Alguien ha abierto una ventana.
No me extraña.
Aliviando mi calma sin fin
me miran los ojos pesados,
los huesos me enjaulan
estrujando el hambre para siempre.

Debajo de esta hoja
irremediablemente verde,
absorbo con dolor el resplandor;
con las huellas, enredadas en el aire,
de millones de aves que han pasado...
se divisa otra clase de día.
Alguien ha abierto la ventana.

Playa

Las gaviotas han dado su grito de guerra
y con las caras pintadas
han empuñado sus armas eólicas,
se han pegado a las nubes
como rampando.

El silencio las ha deshollado
con su calma indestructible
y el caos quieto dentro del cuerpo
les ha despertado
el instinto sagrado.

Perforando las entrañas
abiertas, de un ojo parpadeante,
se afilan los picos.
Una extraña sensación de fin del mundo
se apodera de sus músculos alares
y pervierte con un aire sacristánico
el sístole profundo del volar.

Ozono

La verdad de tener apuros atragantados
atravesando las palabras
que no llegan a salir,
muere en el abismo tentador de los repleto
y nace
como un ogro de cristal
el momento encaramado de un amor.

Signo de rabia, que suele ser saciado
con el oro desgastante de una luz,
que abierta a la vida se hace galas y
cruza
intempestivamente el Sol.

A kilómetros de agua de la Luna se
percibe
cómo el pez (alborotado) se distancia
del fulgor de las miradas.
Y en un rincón de gotas verdes
las hojas de un árbol juegan con sus
rasgos
y lo vuelven natural.

No se puede negar el placer
de permanecer indeciso
aunque la vida se te vaya
por oleadas,
aunque te vayas
cansando
como un ave
surcando el cielo;
salada de tener tanto océano debajo.
Cada vez es más dificil
abrir las alas,
mantener la cabeza
quieta en el vuelo;
el viento se mete por los ojos
y cosquillea el vientre
como el agua cuando ahoga.
Así de fresco y mortal.

Pentagrama para cantar el día

I

El reloj ha llenado la niebla de apuro
y las figuras se han rasgado en la prisa
La elocuencia fértil de las nubes
me ha hecho
brotar amor en todo el cuerpo;
estremecido me he puesto a sonreir.

En medio de una agonía gastada
de papeles rafagueados
surge sereno el verdugo del tiempo
y espantósamente dibuja en silencio
un signo de ternura
con su arma de asesino.

Las compuertas han dragado
el aire de mis fosas
y se han delimitado los
brotes del cansancio,
los flujos han cesado almidonados y
el verdor
ha brillado en lo nocturno.

II

La extrañeza de mirar lleno de envidia
la vivienda del zorro de alquitrán
ha expandido
sin certeza la amargura
de creer en un lobo solitario.

Amanecí con aire quejumbroso;
más distante,
perforado sin tuertez
a verme tanto
como el agua polvorienta
hace lo suyo.

III

Yo no canto, mi razón hace rebaño.

IV

Es austero pájaro alumbrándose va a su
nido
embadurnado de preciosas prendas de
oro,
con el alma regiamente emponzoñada
se enjaula para siempre en las montañas.

V

¿Para qué hablo si no quiero?
Es extraño y sin aliento,
sin explicación
sin pensamiento,
¿cuánto de lagarto emplumado
hay en mi hablar?

Nocturno

El vaho triste del eco de tu voz
se ha pegado a mi tímpano
como se pega el sudor a la piel,
los leopardos se han levantado ciegos
a cazar luciérnagas
y poder tener menos soledad
con el hambre iluminada.

Qué leve es el golpe del sueño
lento como el aire espumoso
en medio de la quimérica playa
deglutiendo el invierno
como osos desnudos.

Jardín

Lombrices,
saliendo
a reconocer el bombardeo de lluvia.
Tregua serena de enlace animal;
fugaz riesgo de mirar tras la ventana
fría, siempre más que el frío.

Lombrices
en manos de nostalgia
cubierta de gotas.

Futuro

Me he puesto a soñar
con la época de los pterodáctilos
posados en los cables de luz,
cantando por las mañanas
con sus voces que anunciaban
los brillos imperdonables
de los volcanes inflamados.

He vuelto a sentir su aleteo
cercano en la cara despertándome
de la siesta descuidada
en la roca de Rahmá
claudicando a la ignorancia
de no seguir caminando
al frescor de la aurora.

Lo que guarda el viento para tí

No quiero interrumpirte la vida
pero sé que será inevitable algún día.
No quiero que sepas que sufrí tanto
aquél día aunque fuerte
me alegré por tu felicidad.

Ruego a Dios que el viento
haya grabado mis canciones
mis poemas y mis sones
esos que no me atreví a decirte
por no arrancarte de mí.

Ruego que un día
sóla en algún bosque
cuando sientas lejos
el camino de regreso, el viento
sople allá mis cancioneros,
te diga mis poemas como brisa
y te dé mis mil quinientos besos;
y con su fuerza
puedas regresar hasta mi lado.

La libretita

Las personas caminan sobre el mundo
con enormes lunas de aumento
de geometrías caprichosas.

Cuando tú te acercas y les dices:
"Buenos días"
ves sus ojos deformados tras las lunas
y te miran asombrados.

Antes de saludarte hacen un comentario
apuntan en su libretita
y te lanzan un gesto adecuado.
"Buenos días"
Luego das vueltas al mundo,
lo conoces muchas veces
y lo reconoces otras más,
y cuando vuelves contento
a compartir lo aprendido
las personas te miran tras los lentes,
consultan su libretita y
te lanzan un gesto de siglos:
"Buenos días"
Entonces te pones a pensar
qué vale más;
aprender del mundo o
de una hoja de libretita.

Omnibus

Noticias para todos
marchas multitudinarias por la paz,
reuniones de presidentes,
poca inspiración para hacer poemas.

La mitad de las cosas está aquí,
las melodías aburridas
la generación de crisis
el mundo está volteado.

Triunfó la dispersión
junto a las fiestas más sonantes,
no sé cómo lo soporté.

No sé cómo soporto sin
llorar por tantos días.

Ese Ele

Te veo día con día
rondas por mi alrededor
como cuando un cazador
con la presa se confía.

Te conozco, te conozco,
tienes ventanas y cambias
tus luces rápido apagas
cuando el corazón te ofrezco.

Salta, salta, no me pegues,
no creo que vaya a llorar
con tu látigo de sangre

que si me abre las heridas
será que, un poquito más,
mi amor te habrá hecho doler.

Cuna de Terokal

Te canto con el lápiz en la mano
¿quién cree que caminas por las calles?
el dormir se te ha hecho raro y exigente
despertar con hambre y no ver nada.

Sólo esperas insertarte en este charco
meditarno, inventarlo, absorberlo,
los almendros ya han crecido a tu costado
¿cuánto harás por liberarte del engaño?

Si buscando la verdad has de morir
la verdad ya la encontraste.

Clave 3

Tomé tres de tus horas
para vivir rápidamente feliz.
El brillo ausente de las miradas
se quedó como atontado
colgado de tus pendientes
y se fue extinguiendo
como el aroma tierno
que tenías esa tarde,
como los rayos que el Sol
quebró al abrigar la Tierra.

Caña y Sol

Cansado de mirarte
me he puesto a soñar
sobre tu mirada
de caña y de Sol.

Si hoy te dijera
que he estado pensando
vivir para tí,
te sorprenderías.
Harías tus ojos más grandes que el Sol.

Si yo te pidiera
que desde este día
fueras para mí
me rechazarías.
Tus ojos de caña se me esconderían.

Y si descubriera
que ya estamos juntos
que alguien ya dijo
que somos de todos.
Yo, despertaría.

Prado

Las decisiones vienen de aquí
de la sombra fresca
de la libertad sembrada.

La razón es sólo un vacío
de seguridad colmada.

Quiero que crezca
de tu sombra un alhelí.

El horno de la vida
no es caliente
es cálido, como un verdor
como el vientre de una flor.
La frescura, el aroma y el calor
me hacen viviente
y van sanando.

Acompáñame el día que venga
a guarecer mis lágrimas
bajo la sombra de tu alhelí.
Acompáñame a sanar mis llagas
para amarte sólo a tí.

Cuando era temprano

Conversar contigo
largamente
es siempre como entrar
al mundo
de las sorpresas,
es como volver
a tener cinco años
y meterse a una piñata
antes de que la rompan.