I
El aire se ha amamantado del silencio
y el gozo de reconocer esa sonrisa
frente a mí me guarda
acobijado
por mi breve locura.
Acariciar tu cuello y luego callar
pegar una mirada alrededor
y saber que no es extraño
me hace saborear
el hálito de amor tranquilo.
II
No quiero invadir tu vida,
quiero pasar por ella
como pasa la brisa
por encima del agua quieta...
... sin despertarla
Si sientes mi paso
viviré feliz con la belleza
de tus ondas reflejadas al Sol
Y seguiré tu cauce con los ojos
No quiero frenar tu vida
solo cruzarla muchas veces
como los pastores
cruzan caminos
subiendo las cumbres.
III
Duerme con la mano abierta
independientemente de tus raíces,
atrévete a volar secretamente
nadando sobre nubes escarlata
a riesgo de absorber ese color.
Fugazmente, asusta un par de grillos,
locamente cruza un campanario,
observa la ciudad dormida y
rastrea el camino de las aves
enfrentando los cables de luz
sobre las azoteas.
Abre los brazos, cánsate,
y quete duelan las alas,
luego goza planeando sobre el mar,
ligeramente mójate los dedos
o juega con los lobos marinos...
no te vas a arrepentir al despertar.
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