Te veo día con día
rondas por mi alrededor
como cuando un cazador
con la presa se confía.
Te conozco, te conozco,
tienes ventanas y cambias
tus luces rápido apagas
cuando el corazón te ofrezco.
Salta, salta, no me pegues,
no creo que vaya a llorar
con tu látigo de sangre
que si me abre las heridas
será que, un poquito más,
mi amor te habrá hecho doler.
No hay comentarios:
Publicar un comentario