Las personas caminan sobre el mundo
con enormes lunas de aumento
de geometrías caprichosas.
Cuando tú te acercas y les dices:
"Buenos días"
ves sus ojos deformados tras las lunas
y te miran asombrados.
Antes de saludarte hacen un comentario
apuntan en su libretita
y te lanzan un gesto adecuado.
"Buenos días"
Luego das vueltas al mundo,
lo conoces muchas veces
y lo reconoces otras más,
y cuando vuelves contento
a compartir lo aprendido
las personas te miran tras los lentes,
consultan su libretita y
te lanzan un gesto de siglos:
"Buenos días"
Entonces te pones a pensar
qué vale más;
aprender del mundo o
de una hoja de libretita.
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